lunes, 11 de noviembre de 2013

Entrevista de los Reyes Católicos con Cristóbal Colón en Jaén

El 17 de octubre de 1985, el escritor e historiador jienense Rafael Ortega y Sagrista impartió el discurso de apertura del curso de ese año del Instituto de Estudios Giennenses (IEG) con un anhelo, un mosaico en la calle Campanas que recordara la estancia de Cristóbal Colón en la ciudad para entrevistarse con los Reyes Católicos. Casi 25 años después, su investigación sobre la visita del navegante italiano a Jaén, sigue formando parte de la Historia olvidada de la ciudad.

Ortega y Sagrista recopiló en su trabajo “Estancia de los Reyes Católicos y de Cristóbal Colón en Jaén el año de 1489” todos los datos sobre la presencia del almirante genovés en la ciudad y sacó a la luz pública que fue en la entrevista que mantuvo en agosto de 1489 con Isabel la Católica, la segunda documentada, en la que la Reina accedió a sufragar su empresa para establecer una nueva ruta hacia Las Indias por el oeste una vez que terminara la contienda “mora”.

De las tres estancias de los Reyes Católicos en Jaén, la de 1489 fue la más prolongada. La corte se estableció en la ciudad desde el 22 de mayo al 20 de octubre, cinco meses. Colón mantuvo su primera reunión con Isabel y Fernando el 20 de enero de 1486 en Alcalá de Henares. Allí les explicó su idea, que según recoge el historiador Juan Manzano en “Cristóbal Colón; siete años decisivos en su vida: 1485-1492”, fue tachada de disparatada. Sin embargo, según la contabilidad real, el marino genovés recibió entre 1487 y 1488, en distintos pagos, 17.000 maravedíes. Colón fue terco y acompañó durante todos esos años a la corte real. Tras su intento fallido de financiar el viaje con la Corona de Portugal, Don Luis de Cerca, duque de Medina Sidonia, accedió a pagar el coste de la aventura, hecho que comunicó el duque en una misiva a la Reina Isabel. Tras recibir la noticia, el 12 de mayo de 1489, los Reyes Católicos firman una Real Cédula en la que ordenaban a todas las ventas y ayuntamientos que dieran posada, fonda y víveres al genovés para que Colón pudiera llegar a la ciudad del Santo Rostro desde La Rábida.

El 22 de mayo de 1489 los Reyes se establecen en el antiguo palacio episcopal del obispo Luis Osorio, que estaba situado en la actual calle Campanas, esquina con la calle Mesón de la Parra, actual calle Cerón. El 27 de mayo Fernando el Católico parte al sitio de Baza y queda sola la reina Isabel en Jaén. Ortega y Sagrista estima que Cristóbal Colón llega a la ciudad a principios de junio, pero la reina no lo recibirá hasta agosto, por diversas circunstancias. Durante ese tiempo se desconoce dónde se alojó Colón, pero el historiador jienense baraja dos posibilidades: como quiera que la cédula le daba derecho a alojamiento y manutención en posadas, el almirante podría haber elegido esta opción en algunas de las que albergaba la ciudad, que por aquel tiempo contaba con 15.000 habitantes y que andaba revolucionada con la llegada de la corte; la otra posibilidad es que teniendo en cuenta su buena relación con los franciscanos de La Rábida, especialmente con Fray Luis Pérez de Marchena, éste mediara para que se hospedara en el convento de San Francisco, actual palacio de la Diputación Provincial de Jaén y a sólo unos pasos de la residencia real.

Finalmente, Isabel la Católica recibe a Colón en la primera quincena de agosto, si bien se desconoce la fecha exacta. Sí recogen las crónicas y distintos historiadores que la monarca accedió a sufragar el viaje, “en acabando la guerra que tenían entre manos” (López de Gómara), por lo que Ortega y Sagrista siempre reivindicó que Jaén fuese un lugar colombino más. 


Raúl Beltrán
02/05/2012 22:05
VIVAJAEN

miércoles, 23 de octubre de 2013

Crónicas del Viejo Jaén

Don Lope de Sosa. Las antiguas procesiones del Santo Entierro y del Resucitado



A las dos de la tarde del Viernes Santo, todos los cofrades de la Hermandad del Santo Sepulcro y Virgen de los Dolores, se presentaban en la plaza de San Juan con sus túnicas de penitentes y sus escudos, ostentando las armas de la Cofradía.
La plaza, invadida de público, tenía  colocado en la esquina del Callejón del Señor San Antonio Abad, un tablado alto, un cadalso, lleno de adornos en cuyo centro se alzaba un Cristo Crucificado.
El Cristo tenía un sudario blanco y una toalla y a los lados estaban Dimas y Gestas (el buen ladrón y el mal ladrón) en sus respectivas cruces. A la derecha del grupo del Calvario, ya descrito, estaban la Virgen Dolorosa y San Juan Evangelista, y a la izquierda el Santo Sepulcro y María Magdalena.
En un extremo del tablado, había un púlpito y en él, el señor prior de San Juan predicaba el sermón del Descendimiento de la Cruz. En el momento en el que el predicador llegaba a referir la presencia de los santos varones José de Arimatea y Nicudemo, salían de la iglesia tres sacerdotes vestidos con albas y estolas negras, llevando en sus manos tenazas y martillos. Según el predicador iba explicando el Descendimiento, iban haciendo los sacerdotes lo que el prior decía, hasta descolgar de la cruz la escultura del Cristo y ponerla dentro del sepulcro.
Terminado este acto, los cofrades, unos por devoción y otros por penitencia, organizaban de la Cofradía, dando principio a la procesión del Santo Entierro.
Abrían la marcha dos maceros y tras ellos iban seis penitentes alumbrando el estandarte del Alférez Mayor de la Cofradía. Seguían el estandarte del Santo Sepulcro, el de San Dionisio Areopagita y la imagen de San Miguel Arcángel. Iban luego, las representaciones, plásticas o de cada uno de los pasajes, a saber: Moisés, con sus rayos luminosos toscamente imitados; los que el pueblo vulgarmente llamaba los turcos y que eran doce judíos representando las doce tribus de Israel; un hombre con una caja donde iban los huesos de Joseph el Justo; otro con un cetro y una corona sobre la almohada; y los Planetas representados por hombres cuyas cabezas gigantescas eran alusivas a los astros más importantes.
Marchaban luego, la escuadra del Santo Sepulcro, el estandarte de las Marías; un centenar de mujeres, vestidas de negro, a las que el vulgo conocía por el nombre de y luego aquella ciudad representada por cuantos elementos sociales, religiosos, militares y políticos intervinieron en la prisión sentencia, pasión y muerte de Jesucristo. En medio iba el .
Formaban tras de aquél, otro grupo, el estandarte de la Magdalena y su imagen; el Santo Sepulcro y después el clero parroquial.
La procesión recorría la ciudad y volvía a la magdalena, donde se sepultaba al Señor, según escritura de la dicha parroquia con la Cofradía. Hay que tener en cuenta que este culto que relatamos era del siglo XVI y que en los siglos XIV y XV esta procesión salía del hospital de la Santa Misericordia y recorriendo la ciudad volvía a la parroquia de la Magdalena.
Los cofrades descansaban el sábado y reanudaban sus tareas el domingo de resurrección. En la mañana de aquel día, en el Altar Mayor de San Juan, aparecían vestidas de gala las imágenes de la Cofradía. Los cofrades, al amanecer, salían de San Juan, e iban a la Magdalena, en cuyo Altar Mayor estaba ya el Señor Resucitado. En posesión ya de él, era conducido por delante del Convento de la Trinidad hasta la plaza de San Juan, en cuyo centro se hallaba la Virgen de la Soledad.
Al llegar allí, la imagen de San Juan mirando hacia adelante y otras tres retirándose.
Salía luego de la parroquia de San Juan la imagen de la Magdalena por la puerta y haciendo tres saludos al Señor y tres a la Virgen, participaba a ésta la resurrección de su hijo poniéndose cerca de ella, llegando juntas al lado del Resucitado.

Entonces la procesión, con el Resucitado e el centro, la Virgen a la derecha y a la Magdalena a la izquierda y San Juan delante, iba al Convento de la Coronada por la calle Maestra Baja retornando por la Ropa Vieja.-

Don Lope de Sosa : crónica mensual de la provincia de Jaén: Año I Número III - 1913 marzo 31


jueves, 10 de octubre de 2013

Enrique IV. El primer y único príncipe de Jaén

Enrique nació en la desaparecida Casa de las Aldabas de la calle Teresa Gil de Valladolid. Al nacer, Castilla se encontraba bajo el control de Álvaro de Luna, que intentó controlar las compañías y educación de Enrique. Entre los compañeros de su juventud se contaba Juan Pacheco, que sería su hombre de confianza. Las luchas, reconciliaciones e intrigas por el poder entre los diversos nobles, el condestable Álvaro de Luna y los Infantes de Aragón serían una constante.

En abril de 1425, tres meses después de su nacimiento, Enrique sería jurado como Príncipe de Asturias. Así mismo el 10 de octubre de 1444 se convierte en el primer, y único, príncipe de Jaén. En 1445 riñó la batalla de Olmedo, en la que saldría derrotado el bando de los Infantes de Aragón.
Este personaje, hasta hora el único Príncipe de Asturias que ha utilizado el título de Príncipe de Jaén, es un personaje peculiar en la historia de España, conocido como Enrique IV el Impotente, y ahora mucho más conocido a nivel popular como personaje en la serie de Televisión Española Isabel, centrada en la temporada pasada en el enfrentamiento entre el entonces rey y su hermana la princesa Isabel.
Aunque no ha tenido un uso prolongado en el tiempo, el título de Príncipe de Jaén sigue unido al Principado de Asturias y el actual titular, Felipe de Borbón, podría utilizarlo si quisiera hacerlo.
En la revista cultural Don Lope de Sosa (1913-1930), creada por el Cronista oficial de la provincia de Jaén, D. Alfredo Cazabán Laguna (1870-1929) se menciona en un artículo la creación del principado de Jaén por el rey Juan II (10 de octubre de 1444) para intentar restablecer el orden provocado por una revuelta nobiliaria en Baeza, que afectó a toda la provincia y que enfrentó al obispo D. Gonzalo de Zúñiga con esta ciudad. El principado fue dado a su hijo heredero Enrique quien en 1444 se tituló príncipe de Asturias y de Jaén. Con su subida al trono la situación en la provincia se estabiliza y el principado se deroga.
Cuartillo de Enrique IV acuñado en Jaén.
Reino de Jaén
El reino de Jaén fue una jurisdicción territorial o provincia de la Corona de Castilla desde la reconquista hasta la división territorial de España en 1833. Conocido como el "Santo Reino", comprendió un territorio que coincide aproximadamente con la actual provincia de Jaén y fue uno de los cuatro reinos de Andalucía. Las localidades que lo componían según el Catastro de Ensenada pueden verse en el anexo Localidades del Reino de Jaén.
Tras la reconquista del territorio, la primera idea de la monarquía castellana fue crear un reino en torno a Baeza, lo que hubiera dado continuidad a la Taifa de Baeza y hubiera servido para restaurar la desaparecida diócesis de Cástulo-Baeza. Sin embargo, finalmente se eligió Jaén, que anteriormente había sido capital de la Taifa de Jaén. Los principales concejos del reino de Jaén fueron Andújar, Úbeda, Baeza, Martos, Cazorla y Alcalá la Real.
Desde el punto de vista jurisdiccional el territorio del reino de Jaén era tanto realengo como señorial, existiendo en él señoríos tanto laicos como eclesiásticos. Entre los primeros se encontraban los territorios de la Casa de Santisteban del Puerto, la Casa de Alburquerque, la Casa de los Cobos y de la Casa de Arcos. Entre los segundos estaban el Adelantamiento de Cazorla y la Encomienda de Martos, propiedad del Obispado de Toledo y de la Orden de Calatrava respectivamente, así como Albanchez, de la Orden de Santiago.
El Reino de Jaén poseía dos exclaves territoriales situados en el Reino de Córdoba, que eran Belmez y Villafranca de Córdoba. Por el contrario, el Reino de Granada tenía un enclave en el Reino de Jaén, formado por Bélmez de la Moraleda y Solera.


Nombrado Príncipe de Jaén Enrique IV, en el siglo XVIII en territorios del reino de Jaén se fundaron las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, mientras que en los reinos de Córdoba y Sevilla se crearon las de Andalucía.
En 1833, tras 587 años de existencia, el Real Decreto de 30 de noviembre suprimió el reino de Jaén, creándose la actual provincia de Jaén, que se formó uniendo las localidades del reino homónimo, algunas localidades del reino de Murcia, y dos poblaciones que hasta entonces pertenecían a La Mancha: Beas de Segura y Chiclana de Segura. Los lugares del reino de Murcia que se incorporaron a Jaén fueron Benatae, Génave, Orcera, Santiago de la Espada, Segura de la Sierra (con los agregados de La Puerta y de Bujaraiza), Siles, Torres y Villarrodrigo. Además, la nueva provincia incorporó los dos enclaves del reino de Granada que existían en el reino de Jaén: Bélmez de la Moraleda y Solera, que era un municipio independiente (hoy integrado en el de Huelma). Actualmente la provincia está compuesta por los municipios que pueden verse en el anexo Municipios de la provincia de Jaén.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Las murallas de Jaén. Ibérica y Medieval

Las murallas de Jaén se diferencian en la muralla ibérica, situadas en los yacimientos arqueológicos del norte de la ciudad, y la muralla medieval, edificada en época romana y transformada por musulmanes y cristianos.

Muralla Ibérica
El reciente descubrimiento de los yacimientos arqueológicos de Marroquíes Bajos, a unos cientos de metros del casco histórico y ya en terreno llano, han venido a controvertir radicalmente el concepto de la ciudad medieval que hasta hace muy poco se tenía.
La muralla fue datada por carbono 14 entre los años 2450 al 2125 a.C. y está considerada como «una pieza espectacular, un tramo tan amplio que tienes la posibilidad de ver en perspectiva el lienzo, las torres, las puertas... Difícilmente hay en España un caso similar del periodo Calcolítico. Difícilmente se puede justificar que no se conserve ahí», según el director del Centro Andaluz de Arqueología Ibera.


Muralla Medieval
La muralla de Jaén surge debido a la expansión de la ciudad, y a una desafortunada política de demoliciones llevada a cabo principalmente en la segunda mitad del siglo XIX, desaparecieron las murallas que bajaban desde el Castillo para ceñir a la población. Está no circunscribía el perímetro de la ciudad. Por el contrario, ésta se extendía en arrabales a su alrededores y esto provocaba sucesivas ampliaciones del recinto. La muralla acogía así a aquellas clases sociales vinculadas al poder civil y religioso y a servicios tales como el comercio, los baños, etc.
El hecho de que su extensión doblara la de la ciudad medieval conocida, allá por el siglo X, da una idea de hasta qué punto la población se diseminaba en las cercanías del núcleo principal, dedicándose a distintas actividades entre las que destacaría la agricultura.
La muralla destacaba por su fortaleza, por lo que algunos autores musulmanes y cristianos hablaron de ella con admiración:

Yayyán es la ciudadela de Al-Andalus, con la que ninguna otra ciudad puede ser comparada en abundancia de cereal, número de valientes soldados y fortaleza y solidez de sus murallas.
Abu-I-Walid al-Sâqundi
Jahan es villa real et de grant pueblo et bien enfortalesçida et bien encastillada de muy fuerte et de muy tendida çerca et bien asentada et de muchas et fuertes torres et de muchas et buenas aguas dentro de la villa, et abondada de todos abondamientos que a noble et a rica villa convien aver. Et fue siempre villa de muy grant guerra et muy reçelada, et donde venie siempre mucho danno a cristianos et quantos enpeesçemientos avien a ser; mas desque ella en poder de los cristianos fue et entrada en el sennorio del noble rey don Fernando, fue siempre después la frontera bien parada et segura, et los cristianos que alli eran sennores de lo que avien.
Fragmento de Estoria de España de Alfonso X “El Sabio”

En el siglo XV la muralla que fue ampliada por Miguel Lucas de Iranzo, comenzaba en la llamada “Puerta de Noguera”, descendía por los Adarves hasta llegar a la ”Puerta del Ángel”, hoy perfectamente conservada y que da acceso al parque de la "Alameda de Capuchinos", continuaba hacia el “Portillo de San Jerónimo”, donde aparecían dos hermosas torres cuadradas; ascendía por la actual avenida de Granada, hasta la “Puerta de Barrera”, continuando hacia el torreón de San Agustín, lugar donde se cerraba este segundo recinto amurallado que albergaba el arrabal de San Ildefonso. 



Puertas

La muralla de Jaén contaba con 10 puertas principales y otras tantas de menor tamaño pero de gran importancia para la población, eran:
Puerta Nueva, Portón de La Llana, Puerta de MartosPuerta del AceitunoPortillo del Sol, Puerta de BaezaPortillo Arroyo de San Pedro, Puerta de San Agustín, Portillo de San Bartolomé, Portillo de San Francisco, Puerta de Santa María, Postigo de San Sebastian, Postigo de las Cadenas, Puerta de Granada, Puerta NogueraPostigo de Don Diego, Puerta del Ángel o San MiguelPortillo de San Jerónimo, Puerta Barrera




miércoles, 2 de octubre de 2013

La ermita de Santa Isabel

Posibles restos de la ermita de Santa Isabel
Son escasos los datos publicados acerca de las ermitas, aunque existen algunos datos. En 1492 las Constituciones Sinodales realizadas por el obispo D. Luis de Osorio no mencionan nada acerca de las ermitas. Sin embargo en 1511 en las realizadas por D. Alonso Suárez aparecen varias ermitas entre ellas la de Sancta Elisabeth, que identificamos como la de Santa Isabel, que vuelve aparecer en las Constituciones Sinodales de 1586 y que deja de aparecer en las de 1624.

En el año 1710 la ermita se encontraba en situación de ruina debido a los temporales. Se había hundido parte del tejado y una parte de muro. Las obras fueron sufragadas por el obispado ya que la cofradía no disponía de fondos. Y Martínez de Mazas (1794) al mencionar la fundación en 1511 del Convento de La Coronada, indica que se fundo primero en el arrabal fuera de la Puerta de Martos, junto a la ermita de Santa Isabel.

Una noticia similar es la que proporciona Pascual Madoz también al referirse al convento de la Coronada, “Este convento, situado en la Calle Maestra Baja, fue de religiosos Carmelitas Observantes. Se fundó primero en el arrabal fuera de la Puerta de Martos, junto a la ermita de Santa Isabel en el año de 1511 por la devoción del Obispo Don Alonso Suárez de la Fuente del Sauce ...”.

Respecto al poblamiento en el entorno de la ermita no se dispone de muchos datos. Esta zona, extramuros de la antigua ciudad medieval, había sido tímidamente poblada en el siglo XV. En las fuentes medievales encontramos documentación del arrabal de la Puerta de Martos, en el que algunos jiennenses recibieron solares para construir casas a las afueras del mismo. Sin embargo, la repoblación del espacio extramuros que existía entre las Puertas del Aceituno y Baeza no debió ser tan temprana, ya que se seguían concediendo tierras para cultivo.

A pesar de ello un documento del año 1872 trata de un “expediente Instruido por la obra de composición de la cañería situada en el Ejido de Santa Isabel” donde se nos explica como Dña. Ana Rodríguez, Viuda de Antonio Prieto, expone al Ayuntamiento de Jaén que quiere arreglar la cañería que lleva el agua al Pilar Nuevo, situado en el ejido de Santa Isabel para aprovechar los sobrantes para su arrendamiento.

Por su parte A. Cazaban (1918) relata el supuesto hallazgo de una virgen (que la tradición señala a finales del siglo XIII), en el lugar donde se erigió una ermita dedicada a la Virgen Coronada, y que “alrededor de ella nació un barrio extramuros que fue de los más importantes de Jaén y que tomo su nombre de otra hermita ,- de la de Santa Isabel-,cuyo origen no hemos podido investigar si fue anterior o posterior al de la Coronada.” Esta fundación dio origen a un convento con el mismo nombre para dar mayor tributo a la virgen, y dice Cazaban “Estas y otras fundaciones religiosas en el barrio extramuros de Santa Isabel, dieron al mismo extraordinaria importancia y numerosa población”.

En resumen la ermita de Santa Isabel ha tenido una larga permanencia en el tiempo, ya que desde su fundación en la segunda mitad del siglo XV, siguió funcionando a lo largo de la Edad Moderna y, al menos, hasta la primera mitad del siglo XIX. Era sede de la cofradía titulada de “Santa Isabel y Santa Lucia”. Se desconocen los individuos que se agrupaban en el entorno de esta cofradía, si era por razones laborales o bien por razones espirituales. Como simple apunte se ha de tener en cuenta que Santa Lucia tiene un especial patronazgo sobre las enfermedades de los ojos y su profilaxis y por lo tanto era la patrona escogida por los herreros, debido al instrumental con el que estos trabajaban. Respecto a Santa Isabel, ésta se relaciona con la práctica de la caridad y la asistencia hospitalaria.



Fuente: 
"Nuevas aportaciones acerca de las ermitas de Jaén: aproximación al estudio de la Ermita de Santa Isabel"
 por Beatriz Sánchez Justicia y Ana Herranz Sánchez

martes, 1 de octubre de 2013

La virgen de la Coronada

El hallazgo de esta imagen fue objeto de culto durante siglos en la ciudad.
Relieve de la Virgen de la Coronada, conservado en el Museo Provincial de Jaén.

La historia de la Virgen de la Coronada se repite en la tradición mariana española. Se trata, de nuevo, de una talla de una virgen que un agricultor haya cuando trabaja en el campo.

Este hecho o leyenda está datado en el siglo XIII, reinando Alfonso X el Sabio. En el lugar donde se produjo el hallazgo, en las cercanías de la Puerta de Martos, no tardó en levantarse una ermita y una torre, que servía de refugio a los agricultores durante las incursiones moriscas. Allí se constituyó una cofradía de ballesteros, la de la Coronada, y más tarde, ya en el siglo XVI, la ermita pasó a ser convento de los carmelitas descalzos.

La talla fue encontrada dentro de una campana, enterrada. Le dio nombre una corona en su cabeza. Fue destruida durante la Guerra Civil.

En torno a esta virgen se formaron otras leyendas. Se extendió su fama de intercesora por los cautivos. También se extendió el rumor de que los frailes la cambiaron por otra de mayor tamaño y ocultaron la original en un arca.

Fuente: Yayyan.com

lunes, 30 de septiembre de 2013

España mira al cementerio viejo de Jaén














La gestión municipal del cementerio de San Eufrasio ha colocado nuevamente a Jaén en el punto de mira de todo el país. Hoy, programas nacionales de Televisión Española y de Antena 3 se harán eco de la situación del cementerio viejo, abierto en 1829 y donde no se realizan enterramientos desde hace diez años, ya que, según anunció el Ayuntamiento cerraría sus puertas a finales de diciembre de este año.
Mientras tanto, las irregularidades se suceden ante la pasividad municipal. El cementerio, cerrado el mes de diciembre del año pasado por el derrumbre de varios pisos de nichos, se encuentra en situación de ruina, a pesar de ser Bien de Interés Cultural (BIC). Según denuncia el presidente de la asociación cultural PATMOS, José Manuel Higueras, que defiende el patrimonio cultura de la ciudad, el problema no hay que achacarlo a los últimos años, sino al abandono administrativo que ha sufrido durante las últimas décadas
Irregularidades
Independientemente del estado de ruina y de la pérdida de patrimonio protegido que supone para la ciudad, Higueras denuncia tres circunstancias irregulares que se están produciendo. La primera de ellas es que se están quemando restos de los enterramientos en los propios patios del cementerio, cuando es obligatorio tener un horno para este fin. Además, se están produciendo traslados del cementerio viejo sin que se cumplan los protocolos sanitarios, ya que la autorización que se firma no incluye el certificado de defunción, que señale la causa de la muerte, porque dependiendo de la enfermedad hay que actuar de una forma u otra. Además, indica que determinadas personas se podrían estar lucrando por ofrecer el traslado de los restos en su vehículo particular. Por último, PATMOS denuncia que se están rompiendo lápidas que están protegidas como BIC  por la Junta.


Raúl Beltrán 
17/09/2013 10:12 - VIVA JAÉN








domingo, 29 de septiembre de 2013

El padre Canillas

En Jaén, no sólo se forjan leyendas fantásticas o de amor, también escuchamos algunas que te harán "temblar" de miedo.

Una de estas "de miedo" es la leyenda del Padre Canillas. En una de esas noches de invierno de Jaén, con lluvia y viento racheado que ululaba por entre callejas y balcones con aullidos lastimeros, y donde se hace inútil llevar paraguas, se cuenta que un mozo regresaba en torno a las once de la noche hasta su casa, en la Plaza de la Merced, después de acompañar y dejar recogida a su novia que vivía en el barrio de San Juan; pero cuando pasaba bajo el arco de San Lorenzo, se cruzó con un sacerdote que salía de la capilla que allí había. Era un cura todo vestido de negro y extremadamente delgado que, muy apurado, se acercó al joven y le dijo: “Mozo, por favor, necesito urgentemente que me ayudes a celebrar una misa penitencial para un difunto, pues mi monaguillo no ha aparecido, y no tengo más remedio que oficiarla a esta hora y en esta capilla del Arco”.

 Al muchacho le dio fatiga decir que no y ambos entraron en ella. El cura se quitó el negro abrigo, resultando que, a falta de la casulla, ya estaba revestido para la celebración. La tenue luz de dos velas cuya llama oscilaba movida por el viento que a través de las rendijas de la puerta entraba en la estancia, creaba en ella sombras cambiantes, dándole a la misma un aspecto fantasmagórico. Al joven le castañeteaban los dientes por el frío y por la sensación de ultratumba que se respiraba, estando, como sabía que estaba, sobre la tumba de Juan de Olid.

Los preparativos parecían eternos, pero al fin comenzaron a oficiar la misa, y en latín, para mayor seriedad. Cuando el cura se tuvo que arrodillar, el mozo, a la vez que hacía repicar la campanilla, tenía que cogerle al sacerdote la sotana para que no se la pisara, bajando para ello la mirada al suelo, momento en que comprobó aterrorizado que de las botas del cura asomaban canillas, es decir, los huesos desprovistos de carne y piel. El asustado mozo dio un brinco y, tirando la campanilla, salió despavorido de aquel lugar.

Subió la cuesta a la carrera hasta llegar a la plaza de La Merced, donde otro sacerdote, viéndolo tan agitado, lo paró e intentó calmarlo. El joven le contó lo del otro cura: “¡En vez de piernas, tenía canillas, como las de los esqueletos!” Entonces este sacerdote, sonriéndose, se alzó la sotana y le mostró los huesos de sus piernas al tiempo que le preguntaba "¿Serían como éstas?" Lívido y con el corazón saliéndosele por la boca, el muchacho echó de nuevo a correr por las calles de Jaén pidiendo socorro y atropellando en su desenfrenada carrera todo cuanto se le ponía por delante.



 FUENTES: http://www.iuventa.org/ Ráez Ruiz, M.D. Leyendas de Jaén y otras historias. 2007. CSI-CSIF . Jaén. p. 34- 35

martes, 17 de septiembre de 2013

I Jornadas Solidarias de Investigación sobre lo desconocido en Jaen


Aquí podéis leer el programa y escuchar todas las conferencias que se llevaron a cabo el pasado mes de junio entre los días 15 y 16 a cargo de los ponentes David Cuevas, Juan José Sánchez-Oro, Antonio Luís Moyano, Miguel Ángel Ruiz y David Mulé:

I Jornadas Solidarias de Investigación sobre lo Desconocido

Sábado 15 de junio:
10:30. Presentación de las jornadas.
10:45. David Cuevas y David Mulé: Misterio en Serie
http://www.ivoox.com/15-06-2013-david-cuevas-david-mule-misterios-audios-mp3_rf_2137397_1.html

12:30. Antonio Luís Moyano: La ayahuasca y otras drogas: desde la prehistoria hasta nuestros días.
http://www.ivoox.com/15-06-2013-antonio-luis-moyano-ayahuasca-otras-audios-mp3_rf_2138864_1.html

17:00. Miguel Ángel Ruiz y David Mulé: Psicología de la conspiración: Luces y sombras de la divulgación en España.
http://www.ivoox.com/15-06-2013-miguel-angel-ruiz-david-mule-psicologia-audios-mp3_rf_2139114_1.html

18:45. David Cuevas y Juan José Sánchez-Oro: Las caras de Bélmez: ¿Investigación o escaparate?
http://www.ivoox.com/15-06-2013-david-cuevas-juan-jose-sanchez-oro-las-audios-mp3_rf_2139829_1.html

20:15. Mesa redonda: Investigando lo desconocido.
http://www.ivoox.com/15-06-2013-mesa-redonda-todos-ponentes-en-audios-mp3_rf_2140067_1.html

Domingo 16 de junio:
10:45. Enrique Muñoz Márquez: ¿Hay vida después de la muerte?
http://www.ivoox.com/16-06-2013-enrique-munoz-marquez-hay-vida-despues-de-audios-mp3_rf_2140331_1.html

12:30. Equipo de investigación "La puerta del más allá": Experiencias con el otro lado.
http://www.ivoox.com/16-06-2013-equipo-investigacion-la-puerta-del-mas-audios-mp3_rf_2140672_1.html

14:00. Clausura de las Jornadas.


Divulgadores del Misterio

miércoles, 31 de julio de 2013

Transición y democracia

El fin del franquismo supuso un nuevo impulso en el desarrollo de la ciudad. Desde entonces la política de la ciudad ha variado entre los principales partidos tanto en el gobierno de la ciudad, como en los representantes de los ciudadanos en las distintas administraciones.

Guerra Civil y franquismo

Durante la guerra civil la ciudad permanecerá leal al gobierno de la II República hasta abril de 1939. Durante la guerra servirían de prisión tanto la cárcel de la ciudad como la catedral, donde vendrían a parar cientos de detenidos en la capital y pueblos de la provincia. Destaca el dramático acontecimiento de la salida de los trenes de la muerte, los días 11 y 12 de agosto de 1936, donde se trasladaron cientos de prisioneros derechistas, entre los que se encontraban parte de la clase política y el obispo Manuel Basulto Jiménez, que fueron ejecutados en las estaciones de Madrid. Durante el periodo bélico, tanto en la ciudad como en el resto de la provincia se sucedieron las colectivizaciones que tuvieron especial importancia en la Colectividad de Las Infantas gestionada tanto por la UGT como por la CNT, así mismo se colectivizó por el sindicato anarquista el extinto Cine Asuán. Por otra parte, la capital jiennense sufrió durante el conflicto fuertes bombardeos por parte de la aviación fascista, siendo el más virulento el sufrido el día 1 de abril de 1937 cuando cinco trimotores Junkers de la Legión Cóndor del ejército nazi al servicio de las fuerzas del general sublevado Francisco Franco, fueron enviados a Jaén por el general Gonzalo Queipo de Llano. Su misión una operación de castigo sobre la población civil jiennense como represalia al bombardeo republicano sobre Cabra, Córdoba. Tras sobrevolar la capital dejaron caer su mortal carga sobre una población sin defensas aéreas compuesta fundamentalmente por refugiados. El balance trágico contabilizó 159 fallecidos por acción directa de las bombas y 280 heridos. Como venganza al bombardeo las autoridades de la ciudad ordenaron distintas sacas por las que fueron trasladados 128 presos derechistas al cementerio de Mancha Real donde serían fusilados. Es notoria la presencia durante el conflicto bélico de Miguel Hernández que participaría activamente en el periódico comunista Frente Sur teniendo su lugar de residencia en la Calle LLana, hoy de Francisco Coello, de la ciudad jiennense donde hoy existe una placa que recuerda este hecho.
El fin de la guerra, en 1939 supuso la detención de cientos de personas que serían juzgadas, y muchos condenados a muerte, acusados de crímenes en la retaguardia republicana. Estas personas sufrieron, en muchos casos, juicios sumarísimos y dejaron el triste balance represivo por parte del bando nacional de más de 9.674 muertes, según el Investigador Luis Miguel Sánchez Tostado, entre el periodo de la contienda y la posterior represión, frente a las 1.924 muertes que le asigna al bando republicano.
Como anécdota queda la que protagonizó Juanito Valderrama que pudo salvar la vida en la batalla de Brunete gracias al dirigente anarquista de la CNT de Jaén, Carlos Zimmerman quién le proporcionó un carné confederal y lo envió a otro lugar como soldado de fortificaciones, años después en una gira por Tetuán cantando el Emigrante, se reencontró con Carlos que estaba exiliado en el país vecino.

La huella judía

Tanto bajo dominación islámica como cristiana, durante toda la Edad Media existió en Jaén una nutrida población judía, que dio lugar a la existencia de una aljama que debió contar con sus edificios comunales tales como sinagogas, baños rituales, taberna para el vino judáico, etc. En realidad la presencia judía se documenta ya en el año 612, pero será a partir del siglo X, con el nacimiento en la ciudad del célebre cortesano judío Hasday ibn Shaprut, cuando la judería jiennense realmente alcanzará su esplendor. Ya el padre de Hasday, Isaac ibn Shaprut, había fundado una sinagoga en su ciudad natal y era mecenas de artistas locales.
Bajo dominación castellana la judería tendrá gran importancia bajo los reinados de Fernando III el Santo y de Alfonso X, sufriendo diversos altibajos hasta llegar a las graves persecuciones contra los judíos de 1391 y a la creación del tercer tribunal de la Inquisición de España en el reino de Jaén en el año 1483. Este tribunal se estableció en el corazón del que fuera antiguo barrio judío.
A pesar de las persecuciones, se documentan prácticas judaizantes hasta bien entrado el siglo XVIII y todavía entre los descendientes de los judíos expulsados del país, se conservan apellidos familiares con tradición de ser originarios de la ciudad, tales como Marrache, Dayan y el apellido "Jaén" en sus diferentes variantes en judeoespañol: Djaen, Djain, D´jaen y Kaen (este último solo en Turquía). El barrio judío se encuentra actualmente pendiente de un proyecto de rehabilitación integral y la ciudad es miembro de pleno derecho de la Red de Juderías de España "Caminos de Sefarad". Desde el año 2011 la ciudad es sede regional de la Casa de Sefarad-Israel.

La huella cristiana

Merced a su creciente importancia en los años siguientes, Xauen retomó el papel de cabeza del reino provincial que había ostentado Baeza en el ámbito político y religioso. Hasta la conquista de Granada, Jaén jugó un papel importantísimo en la lucha con los musulmanes del sur. De hecho, sufrió varios intentos de asalto y dos saqueos importantes, uno en el año 1300 y otro en 1368. Tal fue la importancia de la plaza jiennense, que el rey, Enrique II de Castilla otorga a Jaén el título de: «Muy noble y muy leal, guarda y defendimiento de los reinos de Castilla», dotándola a su vez de un Concejo propio y Cabildo, privilegios que se verían acrecentados con la llegada a Jaén del Privado del rey Enrique IV, el Condestable Miguel Lucas de Iranzo, al cual están dedicadas las fiestas patronales de la ciudad. La abundancia de agua propicia una rica agricultura y ganadería. La ciudad es una de las 18 que tienen representación en Cortes y se beneficia de sus privilegios reales. El Cabildo Catedralicio gozaría de enorme poder y en esta época se iniciaría la reconstrucción de la Catedral.
Conquistada Granada en 1492, Jaén cae en un lento y paulatino declive, del que intenta recuperarse en el Siglo XVII en que en la ciudad se crea un potente gremio de artesanos que favorecieron el comercio interior y exterior. Jugó un papel importante en el plano cultural, social y militar en la conquista y asentamiento en la América hispana.
El siglo XVII arranca con una profunda crisis, fruto de las malas cosechas, epidemias y la política de los Austrias, de continuas levas e impuestos. La ciudad perdería población progresivamente y se empobrecería, lo que supondría el deterioro de los barrios más antiguos. Esta crisis se mantendría prácticamente hasta el siglo XX.

Reconquista

En 1225 la ciudad de Jaén fue sitiada por las tropas de Fernando III el Santo, quien no pudo tomar la plaza por la carencia de máquinas de asedio. En la defensa de la ciudad participaron 160 caballeros cristianos que apoyaban a los musulmanes, acaudillados por el magnate Álvaro Pérez de Castro "el Castellano", señor de la Casa de Castro y bisnieto de Alfonso VII el Emperador, rey de Castilla y León. El número de combatientes que defendían Jaén, según las crónicas cristianas, era de 3.000 caballeros cristianos, 50.000 peones musulmanes y 160 caballeros cristianos al mando de Álvaro Pérez de Castro.
De esta forma, con el nombre de Iahen, que daría lugar al topónimo actual, en 1246 la ciudad fue reconquistada por Fernando III el Santo, rey de Castilla y León, a través de un pacto de vasallaje con el rey nazarí de Arjona, Muhammad I "Alhamar" (nacido en Arjona y quien ordenó levantar en su exilio la Alhambra de Granada), en el año 1246, dos años después será denominada como ciudad.
Será en 1248, dos años después de conquistada Jaén cuando por primera vez aparacerá la denominación de ciudad para este núcleo de población, con motivo de la construcción de la Capilla de San Ildefonso, (...) en 1260 ya se la titula "La Noble Çibdad de Jahén" apareciendo en 1313, junto a Córdoba y Sevilla, como las tres únicas ciudades del valle del Guadalquivir...
José Rodríguez Molina, La ciudad de Jaén. Inventario de sus documentos (1549-1727).Diputación Provincial de Jaén, 1982. Pág.8
Los nazaríes la atacaron en 1300, pero no consiguieron hacerse con la plaza debido a la ayuda prestada a Jaén por los Caballeros de Baeza. Se fortifica el castillo y la ciudad, que pasa a ocupar un lugar estratégico por su cercanía con el reino moro de Granada, lo que le vale reconocimientos y privilegios reales.

Etapa islámica

Durante cinco siglos estuvieron los árabes en Jaén (árabe: جيان, Jayyān). La consideraron como una gran ciudad. Le dieron walí, levantaron mezquitas, construyeron fortificaciones y palacios.
Conquistada Jaén por Abdelaziz, en el siglo X sería la capital del reino moro llamado Dijaryan. Los almorávides la incorporarían a su imperio en 1091 y los almohades la ganarían en 1148. Con los árabes Jaén, la cora de Yayyan, es una excelente tierra regada por abundante agua que fluye en forma de ríos y fuentes, poseedora de gran cantidad de cultivos y abundante cereal, bosques frondosos, así como de una famosa industria de tapices y utensilios domésticos de madera que se exportaban por todo Al-Andalus y el Magreb.
La victoria de los cristianos en la Batalla de las Navas de Tolosa (1212) supuso la apertura del valle del Guadalquivir para los ejércitos cristianos, que tras la victoria ocuparon, entre otras, la ciudad de Baeza

Batalla de las Navas de Tolosa.
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